La reputación también puede abrir negocios

Cuando un gerente evalúa nuevas oportunidades comerciales, suele mirar proyectos, experiencia, capacidades, certificaciones y resultados.

Pero quienes están al otro lado de la mesa también se preguntan:

¿Quién es esta empresa? ¿Qué tan confiable es? ¿Qué respaldo tiene? ¿Cómo trabaja? ¿Qué dicen de ella?

La reputación empresarial se construye a partir de muchas señales: lo que la compañía hace, lo que comunica, cómo se relaciona con sus públicos y la consistencia entre lo que promete y lo que demuestra.

Por eso, la reputación no debería gestionarse únicamente cuando aparece una crisis.

Para una empresa que busca crecer, participar en nuevos proyectos o ingresar a otros mercados, la reputación es un activo que puede facilitar conversaciones, generar confianza y contribuir a nuevas oportunidades.

Una empresa puede tener mucho que ofrecer.

La pregunta es:

¿Su mercado lo sabe y reconoce su valor?